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La Catedral de Chihuahua es un ícono del estado y de todo el norte de México ya que es una de las catedrales barrocas más representativas de la región, así como una joya de la Colonia.

Se encuentra ubicada frente a la Plaza de Armas, justo en el corazón de la ciudad y brinda desde el quiosco de la plaza una postal inigualable.

Por lo tanto, tiene que estar en tu itinerario si llegas de visita a la ciudad o vives en esta ciudad y quieres disfrutar de esta joya arquitectónica.

Historia

La primera piedra de la catedral se colocó en el año de 1725, por Benito Crespo y Monroy, Obispo de Durango; éste al ver que las obras de la catedral avanzaban lentamente, decidió informar a las autoridades de comercio y minería para que, en consecuencia, se aplicara una contribución voluntaria a comerciantes y mercaderes. La portada principal de la catedral, tallada en la misma cantera ocre de todo el edificio fue realizada por el escultor Antonio de Nava, quien para ello modificó el proyecto original. Dicho proyecto proponía una amplia portada de siete calles —calle es el espacio existente entre columna y columna—, reduciéndolo a cinco, logrando con ello la esbeltez que caracteriza a toda la catedral. Aun con la reducción en el número de calles, la amplitud de la portada no tenía parangón en la Nueva España al momento de ser construida.